Identificar el tipo de aprendizaje que tiene cada colaborador de cualquier organización, o cada persona en sí, suele ser algo dificultoso, pero que productivo sería poder reconocerlo y potenciarlo. Existen al menos cuatro tipos de aprendizajes que se podrían reconocer en una sala de reuniones o a través del análisis de las tareas diarias que desarrolla cada uno de los miembros de un equipo.

En una organización, como en la vida, nos encontramos con personas que tienen diversas maneras de aprender, percibir y procesar la realidad. La teorización sobre esta premisa es múltiple y abarca desde el aprendizaje significativo de Ausubel, pasando por Piaget y Vigotsky y Paulo Freire. Sin embargo, fue David Kolb fue quien desarrolló una teoría sobre el aprendizaje experiencial y teórico. En base a esta se puede afirmar que habrá quienes procesarán la información de forma más práctica y otros reflexionando sobre lo observado, vinculado a un pensamiento más práctico y abstracto.

Este autor crea un modelo de cuadrantes en el que enumera los tipos de aprendizaje para desarrollarnos mejor en la vida personal y profesional:

– Acomodadores: la experiencia concreta y la experimentación activa son sus modus operandi. Las lecturas prolongadas sobre teorías y más teorías probablemente no sean sus favoritas ni contribuyan significativamente a su aprendizaje. Extremadamente flexibles al cambio y súper adaptables. Suelen destacarse por su pragmatismo y su gusto por asumir riesgos.

– Divergentes: en ellos la observación reflexiva es primordial y se desempeñan con mayor solvencia en tareas concretas. En sus cabezas abundan las ideas y propuestas. Son empáticos y fans del trabajo colaborativo. Hacen de la deconstrucción y generación de alternativas su leitmotiv.

– Convergente: antagónicos con el anterior necesitan de la aplicación práctica de las ideas. Niveles demasiados altos de abstracción pueden generarle confusiones. Para las tareas que requieran una sola respuesta o una solución concreta allí estarán ellos para ofrecerla. La especialización científica es quizás su área de mayor confort.

– Asimilador: la conceptualización teórica es su fuerte indiscutible, el planteo de modelos teóricos y la resolución de problemas. El pensamiento abstracto y razonamiento inductivo forma parte de su quehacer diario. El interrogante que más responderán será el ¿por qué? Las matemáticas y las ciencias pueden ser su lugar de mayor productividad.

Si bien estas no son definiciones taxativas y lo lógico es que cada uno tenga un poco de las cuatro, lo cierto es que prevalecerá (o tendrá mayor importancia) una. Conocerlas e identificarlas puede significar un cambio en la manera en que se aborda cada tarea profesional o personal y cómo planteamos la resolución de los problemas.